lunes, agosto 28, 2006

 

Ex embajador británico se mofa del "complot de Heathrow"

Yo creo que quedan pocas dudas de que estamos viviendo una guerra fría de verdad, una guerra informativa cuya lucha consiste en, por una parte, quienes quieren volver a la gente descerebrada, sumisa y angustiada ("Smiths", en la terminología MATRIX) y aquellos que se han dado cuenta del engaño en que vivimos e, inmediatamente, se atreven a alzar la voz.
En rense.com ya apuntan a unas declaraciones del presidente israelí, Ehud Olmert, preparando a sus compatriotas a una muy próxima guerra.
http://www.commondreams.org/views06/0824-32.htm La excusa va a ser los altos del Golán que, supuestamente, reclamaría Siria y, para impedir esa hipotética invasión (no olvidemos que Israel lo ocupó hace ya décadas), Israel realizaría una guerra preventiva en unión de Estados Unidos. Ya habréis visto que Irán ha probado un misil de largo alcance y que los sionistas USA y los israelitas ya están encaminando su propaganda hacia este país... En fin, esta será la asignatura principal del curso que viene si en Estados Unidos los verdaderos patriotas no lo impiden que parece que sí se están moviendo, aunque no tanto como en Méjico, cuyo legítimo presidente, Andrés Manuel López Obrador ya ha avisado que, como se consume el golpe de estado, creará un gobierno paralelo. (Si Al Gore se hubiera atrevido a hacer lo mismo en el 2000...)

El incombustible Alex Jones, por su parte, consiguió meter a 1.000 personas en Dallas (el feudo de Bush) en una proyección de "Terror Storm" su último video en el que... bueno, ya sabéis, acusa a esa mafia de ser los vampiros que nos chupan la sangre.
http://www.prisonplanet.com/articles/August2006/280806Premiere.htm
Hace unos días, el ex embajador británico, Craig Murray, denunció que el supuesto complot para explotar varios aviones que salían de Heathrow, era una farsa. ¡Ojo! Lo siguiente que vais a leer lo dice todo un señor embajador que, como algunos sabréis, y si no os lo cuento yo, uno de sus trabajos es el espionaje.


Por Craig Murray*

”He estado leyendo con mucha atención todos los periódicos dominicales para tratar de encontrar la verdad a partir de todas las páginas que amontonaban detalles del así llamado complot de las bombas. Al contrario que el extenso rebaño de los así llamados expertos en seguridad que hacen los análisis en los medios, tengo la ventaja de haber realizado por mi cuenta los más rigurosos exámenes de seguridad y conozco la cuestiones de inteligencia por haber estado dentro.

De manera que creo que esta es la verdadera historia.

Ninguno de los supuestos terroristas fabricó una bomba. Ninguno compró un pasaje de avión. Muchos ni siquiera tienen pasaporte, lo que, dada la eficiencia de la Oficina de Pasaportes del Reino Unido, significa que no podrán poner una bomba en un avión durante bastante tiempo. En ausencia de bombas y de pasajes aéreos, y en muchos casos, de pasaportes, sería bastante difícil convencer a un jurado más allá de toda duda razonable de que unos individuos intentaron embarcarse con bombas suicidas, aunque hayan puesto cualquier dislate en los lugares de chateo en Internet.

Lo que es más, muchos de los arrestados habían estado bajo vigilancia por más de un año, al igual que miles de otros musulmanes británicos. Y no sólo musulmanes.
Como yo. Tal vigilancia no indicó la necesidad de hacer esos arrestos inminentes. Luego, un interrogatorio en Pakistán reveló los detalles del sorprendente complot para volar varios aviones, que, más extraordinario todavía, no habían aparecido en un año de vigilancia. Desde luego, los interrogadores del dictador pakistaní tienen sus métodos para hacer que las personas canten como canarios. Como comprobé en Uzbekistán, de ese modo se pueden obtener las informaciones más extraordinarias. El problema es que siempre tienden a proporcionar a los interrogadores lo que ellos desean, y más, en el esfuerzo desesperado de frenar o disminuir la tortura. Lo que no se consigue es la verdad.

Los caballeros que fueron “interrogados” habían volado del Reino Unido después de ser requeridos para interrogarlos sobre el asesinato de su tío hace algunos años. Esto podría arrojar ciertas dudas sobre su credibilidad. También podría pensarse que otros factores diferentes de los políticos estarían en juego en estas relaciones.

También se están haciendo grandes transferencias de dinero fuera de la economía formal. De hecho esto no es demasiado raro en la comunidad británica musulmana, pero aun si esta actividad es ilegal, hay muchas posibilidades de que no tenga nada que ver con el terrorismo. Tenemos entonces la extraordinaria pregunta a Bush y Blair hablando de los posibles arrestos luego del fin de semana. ¿Por qué? Creo que la respuesta es simple. Ambos, en medio de problemas domésticos desesperantes, anhelan “otro 11-S" La inteligencia de Pakistán, aun artera, les brindó un nuevo 9/11 que podían vender a los medios. Los medios compraron la totalidad de la basura que les ofrecieron.

Luego tenemos la aplastante propaganda política de John Reid, Ministro del Interior, con su discurso para advertirnos a todos de la espantosa amenaza del mal y quejándose de que “algunas personas no comprenden” la necesidad de dejar a un lado todas nuestras libertades tradicionales. Prosigue, según su propia maquinaria de propaganda, impulsando sin cesar los arrestos. Tal vez no haya prueba más clara de que nuestra policía es ahora precisamente una herramienta política. Al igual que en los mejores regímenes horrendos, el golpe a la puerta acontece en mitad de la noche, a las 2.30 am. Entre los arrestados hay una madre con su bebé de seis meses. Para los que no lo saben, vale la pena presentar a Reid. Un estalinista duro, famoso por el uso de la violencia física, en la Universidad de Stirling fue el “refuerzo” del Partido Comunista (en los tiempos en que el Partido Comunista manejaba la Unión de Estudiantes de la Universidad de Stirling, lo que no debería olvidarse es que era un negocio con importantes ingresos al contado).

Reid fue enviado a golpear a los que se desviaban de la línea del Partido. Nunca sabremos si alguno de los arrestados habría fabricado una bomba o comprado un boleto de avión. La mayoría no encajan en el perfil de “solitario” que podría esperarse –un mínimo porcentaje de portabombas suicidas estarían felizmente casados y tendrían hijos chicos. Como todos están bajo vigilancia, y ciertamente han estado en las listas de observación del aeropuerto, podría haber habido poco peligro en dejarlos continuar acercándose a la madurez –esto es ciertamente lo que nosotros habríamos hecho con el IRA.

De lo único que estoy seguro es de que los hechos son profundamente políticos. Hay más propaganda que complot. De los más de mil musulmanes arrestados según la legislación antiterrorista, sólo el doce por ciento han sido acusados de algo. Se trata sencillamente de acoso a los musulmanes a un nivel estremecedor. De los que fueron acusados, un 80% fueron exculpados. La mayoría de los pocos restantes –solo el dos por ciento de los arrestos– que están en prisión no es por nada que tenga que ver con el terrorismo sino por algún delito menor que la policía detectó en sus redadas por las desgraciadas vidas que han hecho trizas.

Sea escéptico. Sea muy, pero muy escéptico.”


Craig Murray fue Embajador Británico en Uzbekistán

insurgente.org

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